La fotoprotección es uno de los hábitos más importantes
Es uno de los hábitos con más sentido para reducir la exposición UV acumulada y cuidar el aspecto de la piel a largo plazo. Se aplica todos los días, haga sol o esté nublado, incluso en interiores si estás cerca de una ventana.
Menos productos, mejor aplicados
Una rutina sencilla y bien tolerada puede ser más fácil de mantener que una de muchos pasos. Añade productos nuevos de uno en uno, esperando al menos una semana antes de sumar el siguiente, para saber qué causa qué si algo no sienta bien.
No te toques la cara
Tocarse la cara con frecuencia puede transferir grasa, suciedad y microorganismos a la piel. Es un gesto inconsciente que vale la pena vigilar, sobre todo si tienes tendencia al acné o la piel reactiva.
Cambia la funda de la almohada
La funda puede acumular grasa y restos de producto. Mantenerla limpia es un hábito razonable, especialmente si te resulta cómoda y fácil de incorporar.
El agua muy caliente puede resecar
Lavarte la cara con agua templada, no caliente, evita que se debilite la barrera cutánea con el tiempo. El agua muy caliente arrastra los lípidos naturales que mantienen la piel protegida.
Dale tiempo a cada activo
Los resultados de muchos ingredientes requieren varias semanas de uso constante. Cambiar de producto demasiado pronto puede dificultar saber qué te sienta bien.
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¿Por dónde empezar?
Si aún no tienes una rutina base, arma primero el orden correcto de mañana y noche.