Inicio / Tipos de piel Lo primero, antes que nada

Conoce tu piel
antes de tratarla

No hay rutina perfecta que funcione igual para todos. Identificar tu tipo de piel es el primer paso — y el que más se salta la gente. Tómate cinco minutos: lávate la cara, no apliques nada durante media hora y observa cómo reacciona. Ese comportamiento, más que cualquier producto que uses, es la pista más fiable.

Tipo de piel

Piel seca

Produce menos sebo del que necesita para retener humedad, así que la barrera cutánea se resiente antes. Aparecen tirantez tras el lavado, tono apagado y, en casos más marcados, descamación visible o líneas finas que se notan más a lo largo del día.

  • Poros apenas visibles
  • Tirantez que no desaparece al aplicar crema
  • Empeora con frío, viento o aire acondicionado
  • Reacciona mal a limpiadores con sulfatos o alcohol
Tipo de piel

Piel grasa

Las glándulas sebáceas producen más grasa de la que la piel necesita, lo que genera brillo generalizado a media mañana, poros más marcados y una mayor tendencia a puntos negros y granitos, sobre todo en la zona T. Suele ser más frecuente en la adolescencia y con los cambios hormonales.

  • Brillo notable pocas horas después de lavarte
  • Poros dilatados, sobre todo en nariz y frente
  • Más propensa a puntos negros y acné
  • El maquillaje se corre con facilidad
Tipo de piel

Piel mixta

Combina dos comportamientos en una misma cara: la zona T (frente, nariz y mentón) produce más grasa, mientras que las mejillas se mantienen normales o incluso secas. Es el tipo más común y el que más confunde a la hora de elegir producto, porque una sola textura rara vez le sienta bien a toda la cara.

  • Brillo concentrado en frente, nariz y mentón
  • Mejillas normales, apagadas o con tirantez
  • Poros más visibles solo en la zona T
  • Suele necesitar dos texturas distintas según la zona
Tipo de piel

Piel sensible

Se enrojece, pica o escuece con facilidad ante productos nuevos, cambios de temperatura, sol o fricción. No es un tipo fijo como los anteriores: es una condición que puede darse sobre piel seca, grasa o mixta, y suele señalar una barrera cutánea debilitada.

  • Reacciona rápido a ingredientes activos (ácidos, retinol, fragancias)
  • Rojeces, picor o escozor frecuente
  • Puede reaccionar a cambios bruscos de temperatura
  • Mejora con rutinas simples, pocos productos y sin fragancia
Tipo de piel

Piel madura

La producción de colágeno y elastina disminuye con los años, lo que se traduce en menor firmeza, líneas de expresión más marcadas y una renovación celular más lenta. También suele perder luminosidad y volumen, y puede combinarse con sequedad o manchas por exposición solar acumulada.

  • Pérdida gradual de firmeza y elasticidad
  • Líneas de expresión y arrugas más visibles
  • Tono más apagado o con manchas
  • Se beneficia de activos como retinol, péptidos y antioxidantes

¿Ya sabes cuál es la tuya?

Recuerda que el tipo de piel puede cambiar con la edad, el clima o la estación del año, así que vale la pena revisarlo de vez en cuando. El siguiente paso es armar una rutina que lo respete, mañana y noche.

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