Limpiador
La base de cualquier rutina. Debe retirar impurezas, exceso de grasa, restos de protector solar y maquillaje sin dejar la piel tirante. En gel o espuma para piel grasa o mixta; en crema o bálsamo para piel seca o sensible.
Un buen limpiador no debería notarse después de aclarar — ni tirante ni pegajoso, solo piel limpia.Piel Viva
Sérum
Suele utilizarse para concentrar uno o varios ingredientes en una textura ligera. El activo concreto y su formulación importan más que el nombre “sérum”.
Es donde más merece la pena invertir un poco más: la concentración de activo marca la diferencia.Piel Viva
Hidratante
Sella la humedad, refuerza la barrera cutánea y evita que la piel compense la sequedad produciendo más grasa. Toda piel la necesita, incluida la grasa — solo cambia la textura.
El paso que más se subestima cuando la piel es grasa, y el que más ayuda a equilibrarla.Piel Viva
Protector solar
Es una parte prioritaria de la rutina. Busca protección de amplio espectro y un SPF adecuado a tu exposición y uso diario; la reaplicación depende del tiempo al aire libre y de las circunstancias.
Si quieres simplificar, la fotoprotección es uno de los pasos que merece mantenerse de forma constante.Piel Viva
Exfoliante
Renueva la superficie de la piel retirando células muertas, mejora textura y luminosidad. Con 2-3 veces por semana es suficiente; el exceso irrita más de lo que ayuda.
Menos es más aquí — la piel se nota mejor con constancia moderada que con exceso.Piel Viva
Contorno de ojos
Opcional, no imprescindible. Útil si buscas tratar algo específico como ojeras o líneas de expresión, ya que esa piel es más fina y sensible que el resto de la cara.
No es un paso obligatorio, pero si notas algo concreto en la zona, sí marca diferencia.Piel Viva
¿No sabes cuál elegir primero?
Empieza por identificar tu tipo de piel — de ahí depende qué textura y activos te convienen.