¿Por qué dejar atrás los exfoliantes de grano (físicos)?
Los exfoliantes físicos pueden irritar la piel, especialmente si se usan con demasiada presión o frecuencia. Los exfoliantes químicos utilizan ácidos u otros compuestos para favorecer la eliminación de células superficiales sin depender de la fricción. Los exfoliantes químicos disuelven suavemente los enlaces que unen las células muertas, permitiendo que se desprendan sin fricción.
1. AHAs (Alfa-Hidroxiácidos): Piel seca o madura
Son solubles en agua y trabajan en la superficie. Ejemplos: Ácido Glicólico y Ácido Láctico. Aportan luminosidad, mejoran manchas y suavizan finas líneas.
2. BHAs (Beta-Hidroxiácidos): Piel mixta, grasa o con acné
El rey indiscutible es el Ácido Salicílico. Al ser soluble en aceite, es capaz de penetrar dentro del poro para disolver la grasa acumulada y prevenir puntos negros y brotes.
3. PHAs (Polihidroxiácidos): Piel sensible o con rosácea
Tienen moléculas grandes que penetran lentamente, exfoliando suavemente y suelen formularse para una exfoliación más gradual, aunque ninguna categoría garantiza que no haya irritación.
¿Cada cuánto se deben usar?
La exfoliación química no es un paso diario para la mayoría de las pieles. Como norma general, empieza con 2-3 veces por semana y observa cómo responde tu piel antes de aumentar la frecuencia. Las pieles muy tolerantes pueden llegar a usarlo en días alternos, pero y evita combinar varios activos potencialmente irritantes en la misma sesión hasta conocer la tolerancia de tu piel.
Cómo introducirlos sin irritar la piel
- Empieza por la concentración más baja del ingrediente que elijas (por ejemplo, ácido glicólico al 5-7% o ácido salicílico al 1-2%) antes de saltar a fórmulas más fuertes.
- Aplícalo siempre por la noche, ya que aumenta la fotosensibilidad de la piel durante las horas siguientes.
- Al día siguiente, la fotoprotección de amplio espectro es especialmente recomendable, incluso si el cielo está nublado.
- No lo combines con retinol o Vitamina C pura la misma noche para evitar sobrecargar la barrera cutánea.