Cómo funciona, en términos simples
La terapia LED aplica luz de determinadas longitudes de onda sobre la piel, sin calor ni radiación UV. Cada color se asocia a un efecto distinto: la luz roja se estudia por su papel en estimular la producción de colágeno y acelerar la reparación de la piel; la luz azul, por su efecto sobre la bacteria implicada en el acné (C. acnes); y la luz amarilla, con menos respaldo, se asocia a calmar rojeces.
Qué dice la evidencia con más solidez
La luz roja y la luz azul son las que cuentan con más estudios clínicos detrás, y ambas muestran resultados modestos pero consistentes: mejoras en textura y firmeza con el uso continuado (luz roja), y reducción de las lesiones inflamatorias de acné leve-moderado (luz azul). La palabra clave es modestos — no son tratamientos que sustituyan a otros más potentes, sino que complementan una rutina ya existente.
Dónde la evidencia es más débil
Muchas de las máscaras de venta para uso doméstico tienen una potencia muy inferior a los dispositivos profesionales usados en los estudios clínicos, lo que hace difícil trasladar esos resultados directamente a un dispositivo de 40€ comprado por internet. Cuanto más barato el dispositivo, más razonable es rebajar las expectativas.
Cómo usarla si decides probarla
La constancia importa más que la intensidad: la mayoría de estudios usan sesiones cortas (10-20 minutos) varias veces por semana durante semanas, no una sesión ocasional. Y como con cualquier activo, dale a la piel entre 4 y 8 semanas antes de valorar si nota diferencia.
Fuentes y referencias
Estas referencias se han utilizado para contrastar las afirmaciones principales de este artículo. Las recomendaciones concretas pueden depender de la formulación, la indicación y la situación individual.